Complejo Cerro El Centinela

  • Cerro El Centinela

Ubicación

Descripción

 

En Complejo Cerro El Centinela, encontrará

El Almacén donde podrá comprar artesanías de manos Tandilenses, delicatessen, dulces, pasteleria artesanal.

También contamos con el Salón Curí Curá donde encontrará merchandisig, artesanías, un salón con productos tentadores como salames, quesos, conservas y mucho más!

EL ALMACEN

Una cabaña de madera, ubicada debajo de enormes y añejos eucaliptos, nos permitirá observar un sinnúmero de artesanías confeccionadas, en su mayoría, por manos locales para lo que han utilizado rocas del Sistema de Tandilia, arcillas de la zona y trozos de ramas que adquieren formas de duendes imaginados o no.
Comparten las estanterías con dulces, licores y repostería envasada del Centinela, cuchillería de Tandil.

La Llegada

Ya han ido llegando ha la cabaña y para realzar aún mas el lugar, los olores de nuestras aromáticas, las que cultivadas orgánicamente y protegidas del viento por nuestros montes de pino y eucalipto, son secadas en un horno vagoneta propio, estando disponibles solamente algunas de las especies que cosechamos como son la lavanda, el cedrón y los hongos, mientras que el tomillo, orégano, salvia, romero y poleo esperan por sus envases para ocupar su lugar en la estantería.

Recuerdos

Simplemente eso es el Almacén, un lugar donde seguramente encontraremos la posibilidad de elegir un recuerdo para quienes en este viaje no nos acompañan o por qué no, algo que nos haga perdurar los gratos momentos vívidos.

LA LEYENDA

Contaban nuestros mayores que cuando estas comarcas eran habitadas por los indios, la hija del cacique de la tribu que vivía en las Sierras del Tandil, tal el nombre con el que se conocía antiguamente estos pagos, de nombre Amaike (agua clara o tranquila),se destacaba entre sus pares por ser excelente amazona, su desaprensión a la oscuridad y su extraordinaria habilidad para desplazarse entre los cerros.

Virtudes estas que le sirvieron para ayudar a los de su tribu cuando el blanco llegó para apropiarse de sus tierras, sus ganados y sus mujeres.

En lo que se conociera como la Campaña del Desierto, el ejército ya había diezmado a su paso otras tribus antes de su llegada a estas, escapándose solo algunos pocos "bravos", entre ellos uno de nombre Yanquetruz, proveniente de los bajos del Salado, quien al ver en un atardecer a Amaike, que sigilosamente se deslizaba de una piedra a otra espiando el movimiento del blanco,se enamoró perdidamente de ella.

La Ayuda de Amaiké

Esta ayuda que Amaiké le daba a su gente preocupó tanto a las fuerzas del gobierno que al no poder dominar a los indios se vieron necesitados de solicitar refuerzos, con los cuales y luego de varias emboscadas, consiguieron atraparla y llevarla al fuerte, de donde la misma noche logra escaparse para huir, con sus manos aún atadas, hacia las sierras, con tan poca fortuna que al enredarse en un zarzal, cae dentro de uno de los tantos manantiales y muere ahogada.

Yanquetruz, que desconocía la suerte de su amada, siguió durante mucho tiempo parándose sobre la loma de nuestro cerro, hasta que los Dioses de los indios conmovidos por el amor que este sentía por Amaiké, decidieron guardar su espíritu dentro de una roca, de forma tal que el día que la indiecita resucitara, ya que ellos creían en la vida después de la muerte , la misma cayera liberándolo para que pudiera continuar su historia de amor en el cielo de los indios.

Hoy, al mirar el Cerro desde lejos se ve la figura de un CENTINELA que espera pacientemente a su amada y por ahora... solo nos da su nombre.